Ulises. Mi garganta advierte las nubes no pronunciadas tras el sol. Abrió el crepúsculo, señalan las aves que nacen junto a tu mano. No, respiración de aves… nacen hacia el centro de tu mano. Y la noche Ulises…
La noche sujeta el retorno de un espejo, una galería de silencio lavado.
A veces cara
A veces señal
A veces
Eslabón
Cuerpo de dos vísperas
(vaivén circular de un cielo oceánico)
Deriva de un límite Ulises, Sombra de una mujer oxidada
Amarilla
como la partidas de tu madrugada
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario