domingo, 24 de mayo de 2009

Ulises. Mi garganta advierte las nubes no pronunciadas tras el sol. Abrió el crepúsculo, señalan las aves que nacen junto a tu mano. No, respiración de aves… nacen hacia el centro de tu mano. Y la noche Ulises…

La noche sujeta el retorno de un espejo, una galería de silencio lavado.

A veces cara

A veces señal

A veces

Eslabón
Cuerpo de dos vísperas
(vaivén circular de un cielo oceánico)
Deriva de un límite Ulises, Sombra de una mujer oxidada
Amarilla
como la partidas de tu madrugada

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