Las entradas antiguas sucumban la noche
Y quien anuncia la arena caída ha decidido callar sus campanas,
Pero nadie escucha su ausencia, nadie escucha el aullido de lo que
NO tiene boca.
Dejando que los cristales rompan en lo trémulo regalándonos la eternidad,
-Arena inundada donde se galopa sin caballos-
Entonces, la arena brilla y las sombras se unen
Haciendo ribera la luz que permanecerá
En la palabra agolpada
De tantas entradas antiguas
Recogiéndose en silencio.
Batallas aprehendidas
De su amor
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